
En la dinastía Qin (221-207 a.C), había un joven al que le gustaba hablar demasiado. Un día, consiguió una barra de metal oxidado y dijo que se trataba de la espada de un inmortal que vivía en la montaña de Nanshan, y la llamó Chi Xiao. Además, dijo ser la reencarnación de un dragón rojo celestial y que había conocido al Emperador Qin, que era la encarnación de un dragón blanco. Incluso llegó a decir que la encarnación del Emperador había pasado a ser una serpiente blanca y declaró que al tener más poder que el Emperador Qin, lo reemplazaría.
Nadie creyó en sus palabras. Sin embargo, todo cambió una noche: una docena de jóvenes, incluyendo al charlatán con su espada, acudieron a la ciudad de Feng Xize para trabajar como aprendices. En el camino, se encontraron con una gran serpiente blanca. Aterrorizados e incapaces de moverse, el charlatán se ofreció a matar a la serpiente, saliendo en su búsqueda a través del bosque. Los otros se quedaron esperando su regreso, pero no volvió aquella noche. Finalmente, volvieron a sus hogares, dando al charlatán por muerto.
Al día siguiente, lo encontraron en el suelo junto a la serpiente muerta. La barra de metal se había convertido en una fulgurante espada con su nombre grabado: ‘Chi Xiao’. Sorprendidos, se dieron cuenta de que el charlatán tenía razón. Aquel joven era Liu Bang, quien más tarde derrotaría al Emperador Qin y fundaría la dinastía Han. La espada Chi Xiao fue utilizada para matar a la serpiente y liderar la revuelta contra el Emperador. Así, el dragón blanco fue reemplazado por el dragón rojo de Liu.



