
En 1978, se exhumaron con éxito en Suizhou, Hubei, carillones del marqués Yi de Zeng, reliquia cultural del Período de los Estados Combatientes.
Los carillones exhumados son unos voluminosos instrumentos musicales enteros, que consisten en un conjunto ceremonial de 65 campanas de bronce, que abarcan desde cinco octavas y media a doce semitonos de la escala cromática. En virtud de su excelente técnica de fundición y buenos resultados para la interpretación musical, han cambiado la historia de la música en el mundo, y han sido aclamados como "tesoros raros" por los expertos y académicos del país y el extranjero.
Este conjunto de campanas ha sido el de mayor cantidad de elementos y de mejor estado de conservación encontrado hasta la fecha, además de tener la melodía más completa y la más majestuosa apariencia.
El bastidor de las campanas consiste en una estructura de cobre y madera en forma de escuadra. En los extremos de las vigas de madera hay casquillos de bronce grabados con patrones de dragón. Tres figuras humanas de bronce empuñando espadas quedan ubicadas, respectivamente, en las vigas de las capas medias y bajas, y sobre sus cabezas y manos se apoyan las vigas. Hay columnas de bronce fijadas a los puntos medios de las vigas, las cuales refuerzan. Ataviados de largas túnicas y con cinturones atados a la cintura, las figuras de bronce humanos con expresiones solemnes son obras maestras de gran valor.

Las campanas son instrumentos de percusión que se utilizaban para el sacrificio o para beber. Las primeras se confeccionaban a partir de platillos de cobre en la dinastía Shang. Según su forma, tipo y modo de colgarlas, se les puede llamar Yongzhong, Niuzhong, Bozhong, etc. Estas campanas con diferentes frecuencias se pueden colgar en un marco, en grupos que van de la frecuencia mayor a la menor, formando una escala polifónica. Se les llama carillones (Bianzhong, en pinyin chino).



