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Historia de Pekín

2013-04-03print

La historia de Pekín o Beijing está íntimamente unida a la de China, habiendo sido su capital durante gran parte de su historia. La zona donde se encuentra Beijing ya era habitada durante el neolítico, como se demostró tras encontrar un homo erectus al que se llamó “Hombre de Pekín”, siendo este uno de los eslabones más antiguos de la evolución humana hallados hasta ahora. La ciudad de Pekín nació con el nombre de Ji o Ki, hacia el siglo VIII a.C. Siglos después sufrió las guerras producidas durante la época de los Reinos Combatientes en los siglos V y III a.C. El primer gobernante que unificó China, básicamente reglando la escritura de caracteres chinos, fue Qinshi Huangdi, empezando con él la dinastía Qin. Tras él, en el 206 a.C. Los rebeldes, liderados por Liu Bang, se hizo con el poder y empezó la dinastía Han: que marcó el alma china. Tras los Han durante un corto periodo llegaron los Sui, tras un convulso tiempo de ocupación de los bárbaros de las estepas. Seguidamente llegaron los Tang (618 d.C.- 907d.C.) que marcaron la época de mayor crecimiento cultural y artístico.


Tras la caída de los Tang llegaron los Khitan, una tribu del norte, que convirtieron Pekín en su capital, la llamaron Yangjing y se hizo muy famosa en toda Asia como Katay. Tras ellos los Jurchen iniciaron la dinastía Jin y la denominaron Zhongdu. En 1215 Beijing fue destruida por los mongoles de Genghis Kan. Unos años mas tarde, el mongol Kubilai Kan conquistó toda China y mandó reconstruir Pekín para convertirla en la capital de la dinastía Yuan. Pekín pasó a denominarse Dadu, “Gran Capital” en mongol, aunque los chinos la llamaban Khanbaliq. Fue en esta época cuando Marco Polo visitó la ciudad a la que denominó Cambalu. En 1368 los chinos mandados por Zhu Yuanzhang expulsaron a Toghan Temür, el último soberano mongol en China, restableciéndose el poder de la etnia Han y fundándose la dinastía Ming, que perduró hasta 1644. Cuando los Manchues incendiaron Pekín, se inició la dinastía Qing y con ella la construcción de grandes monumentos como la Puerta de la Paz Celeste, el Palacio de la Suprema Armonía y el Palacio de Verano. El primer emperador de la dinastía Qing fue Kangxi cuyo reinado marcó un periodo de esplendor en todos los ámbitos. Ordenó a los chinos el uso obligatorio de la coleta, como símbolo externo de sumisión, y prohibió el matrimonio mixto entre chinos y manchúes.


A principios del XIX las potencias occidentales pusieron sus miras en China. Los ingleses, para poder pagar su déficit comercial, introdujeron el opio en China. El opio sería la causa de dos guerras. En la Primera Guerra del Opio (1839-1842) el gobierno chino tuvo que ceder a Gran Bretaña la isla de Hong Kong y declarar a Shanghái puerto de libre comercio. En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, las tropas británicas y francesas saquearon Pekín, destruyeron el Palacio de Verano y levantaron el Barrio diplomático. El descontento popular contra los extranjeros y contra la dinastía manchú dio lugar al nacimiento de muchas sociedades secretas, una de ellas la de los “Adoradores de Dios”, que, como signo de rebeldía contra los manchúes, ordenó a sus miembros cortarse la coleta. En 1900 el Barrio Diplomático fue atacado por los bóxers. Las revueltas no pararían hasta la caída de la dinastía Qing en 1911. En 1912 cae el imperio manchú, se establece la República y los señores de la guerra trasladan la capital a Nankin. En 1920 nace en Shanghái el partido comunista chino que jugaría un papel fundamental en el futuro de China. En 1928 las tropas de Chiang Kai-shek toman Pekín y él se proclama presidente de China. En 1937 y hasta 1945, final de la Segunda Guerra Mundial, Pekín es ocupada por los japoneses. En 1949 los comunistas toman el poder y Pekín vuelve a ser la capital de China.


En la actualidad Pekín es una enorme ciudad de contrastes, donde los más modernos rascacielos conviven con los humildes hutongs del casco antiguo y con los rehabilitados monumentos imperiales. Una ciudad sorprendente y viva que seduce a los numerosos turistas que la visitan.